Rendirse o cumplir…

Desde que comencé a vivir y trabajar en los doce pasos de Alcoholicos Anónimos aprendí a entender mi emocionalidad y espiritualidad desde otra perspectiva. La reflexión que constantemente llega a mi mente es ¿cómo se si ya me rendí y no solamente estoy cumpliendo? ¿Cómo se si ya fue suficiente con cualquiera que sea la situación en la que vivo?

Muchos de nosotros estamos intentando “dejar algo o a alguien” y a veces esa voz que siempre nos habla, pregunta: ¿para qué?

Todos tenemos un problema grave de adiccion y todos estamos “mal de los nervios” como mucha gente dice. Y el alcohol, la comida, esa relación, el dinero… son síntomas de una espiritualidad ignorada. Del llamado del alma al que tanto miedo nos da escuchar pero que cuando lo hacemos, encontramos la verdadera libertad.

Lo que pasa en el inconsciente una vez que “tocamos fondo” es un misterio. He presenciado cientos de conversiones y sigo sin entender cómo es que suceden… lo que se es que tocar fondo sin rendirse, sirve de nada. El resultado que lleva al éxito después de ese fondo, cualquiera que sea, es rendirse. Por mas que intento encontrar bibliografía a cerca del “rendirse” no logro poder ver mas a fondo. Rendirme, ha sido desde el todo. Rendir mi existencia y mi ser. De otra manera yo era sumisa. Y ser sumisos nos lleva al compromiso a medias. Aceptar la realidad por completo, nos relaja, nos sana. Rendirse lleva a la aceptación a la verdadera transformación.

Para vivir la aceptación hay que sentir la falta de fuerza, revolcarse en el dolor en profundo diálogo con el ego y las heridas nuestras y heredadas. Todos los humanos tenemos la capacidad de aceptar. Victor Frankl lo describe en su teoría y en su libro muy detalladamente. Kubler Ross lo narra desde vivencias profundas. Pinkola Estes lo transmite y Bill Wilson lo regala al mundo desde el impresionante libro y manual para alcohólicos. 

La aceptación deja a los culpables de lado. Los deja ser y los deja vivir como son. La aceptación se puede convertir en un estado mental. No es fácil. Para aceptar hay que estar convencidos. Y la convicción llega solamente a las mentes y los corazones abiertos. Mucha gente cree que aceptar va de la mano con la fuerza de voluntad. Hay veces en la vida en que la voluntad no hace mas que hacernos sentir aislados y solos.  Esto nos deja en un estado de parálisis y no nos deja sanar. La aceptación en mi caso llega después de permitirme sentir y explorar mi intuición. Después de encontrar mi círculo de confianza y compartir cómo me siento. La aceptación ya no toma en cuenta los prejuicios ni la opinión de otros, porque ya no le importa el qué dirán. Solo quiere sanar y liberar eso que está atrapado y no nos deja ser. La aceptación no entiende razones y es en ese lugar en donde damos la vida por vivir. 

Cumplir

Para cumplir hay que estar convencidos a la mitad. Cumplir es superficial y no lleva a aceptar. Lleva a ser “bien visto”. Aquí entra el discurso “mi amigo estuvo en AA y no sirve”… las borracheras secas, síndromes de abstinencia, emocionalidad adictiva sin la lubricación de la sustancia. La aceptación parcial no es completa. No lleva a todo el ser a ser.

La vida espiritual como solución a la vida

Rezar, perdonar, aceptar, asumir, pedir… no solo se lleva a cabo en juntas o meetings de AA o en el salón de yoga o en la Iglesia. La vida espiritual se lleva al trabajo, a las amistades, a las relaciones de pareja, al dinero. Tenemos la idea de que los doce pasos son “etéreos” pero en realidad son guía para el autocontrol desde el autoconocimiento. No basta con reconocer, no basta con entender desde la razón y no ser razonable. Hay que enseñar al inconsciente a aceptar y no solo enseñarle porque no somos tan poderosos todavía ni creo que lo lleguemos a ser nunca.

Hay que pararse en la humildad, conectar el corazón y pedir por el regalo de la desesperanza para encontrar consuelo en lo que sea que el Universo envíe a través de otros. Estar pendientes de los mensajes que llegan minuto a minuto todos los días. Abrir la mente y el corazón para transformar el camino. Cumplir, bloquea la transformación. Cumplir es decir “si” por fuera y “no” por dentro. Para esta situación, encuentro muy util preguntarme ¿qué estoy dispuesta a prometer?  Y con la respuesta me doy cuenta si cumplo o me rindo con toda el alma.

El maestro llega cuando el alumno está listo, a veces es muy tarde pero solo es tarde cuando morimos. No mientras estemos vivos.

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